Nutrición y Bienestar

¿Necesito tomar suplementos? Cuándo sí y cuándo no

¿Necesito tomar suplementos? Cuándo sí y cuándo no — Droguerías Prosalud, Suba, Bogotá
Nutrición y Bienestar


8 min de lectura



Actualizado el 12 de septiembre de 2026



Revisado por químico farmacéutico

Los suplementos están en todas partes: en la vitrina, en el gimnasio, en las redes. Y aunque en ciertos casos son muy útiles, la mayoría de la gente que los toma no los necesita. Acá te ayudamos a distinguir cuándo tienen sentido y cuándo tu plato ya está haciendo el trabajo.

Qué es un suplemento y qué no es

Un suplemento dietario aporta nutrientes —vitaminas, minerales, proteínas, ácidos grasos— para complementar la alimentación cuando esta se queda corta. Esa palabra, complementar, es la clave: no está diseñado para reemplazar comida ni para sustituir un tratamiento médico.

Tampoco es un medicamento. Un suplemento no está aprobado para tratar enfermedades y no debería venderse con esa promesa. Si un producto asegura que cura algo, desconfía: eso, además de falso, es ilegal.

Y no todo lo que se vende como suplemento es igual. Hay productos serios, con registro sanitario del Invima y etiqueta clara, y hay otros que llegan por encomienda o por redes sociales sin ninguna garantía de lo que traen adentro.

Por qué la comida va primero

Los alimentos no traen un nutriente aislado: traen fibra, agua, grasas buenas, antioxidantes y compuestos que actúan en conjunto. Una naranja no es lo mismo que una cápsula de vitamina C, ni un plato de lentejas es lo mismo que una pastilla de hierro.

Por eso, cuando alguien nos pregunta qué tomar para sentirse mejor, la primera revisión es la del plato: si hay frutas y verduras, si hay proteína en cada comida, si el desayuno se está saltando, cuánta comida ultraprocesada hay en la semana. Ahí suele estar la respuesta antes que en la vitrina.

Cuándo sí se recomiendan

Hay situaciones bien establecidas en las que suplementar es lo correcto, y siempre bajo indicación profesional:

  • Embarazo y planeación del embarazo. El ácido fólico antes de concebir y en los primeros meses reduce el riesgo de defectos del tubo neural. Es de las recomendaciones más sólidas que existen.
  • Deficiencias diagnosticadas. Si un examen muestra anemia por falta de hierro, o niveles bajos de vitamina B12 o de vitamina D, se corrige con suplementación dirigida.
  • Dietas vegetarianas estrictas o veganas. La vitamina B12 se obtiene de alimentos de origen animal, así que quien los excluye necesita una fuente adicional.
  • Adultos mayores. Con la edad cambian el apetito y la absorción de algunos nutrientes.
  • Problemas de absorción. Cirugías del tubo digestivo, enfermedad celíaca u otras condiciones intestinales.
  • Lactancia, algunas etapas del crecimiento y ciertos tratamientos que interfieren con la absorción de nutrientes.

Fíjate en el patrón: en todos los casos hay una razón concreta, no una sensación general de que algo falta.

Cuándo probablemente no los necesitas

Si comes variado, no tienes una condición particular y tus exámenes están bien, lo más probable es que un multivitamínico no te aporte gran cosa. Tres situaciones típicas donde la gente gasta de más:

  1. Cansancio sin estudiar. El cansancio tiene muchas causas: dormir mal, estrés, anemia, tiroides, apnea del sueño. Tomar vitaminas a ciegas puede tapar el síntoma y retrasar el diagnóstico.
  2. Prevenir gripas. Los suplementos no blindan contra las infecciones respiratorias.
  3. Compensar la mala alimentación. Ningún frasco arregla una semana de comida chatarra.

Más no es mejor: los riesgos de excederse

Existe la idea de que si una vitamina es buena, el doble es mejor. No funciona así.

Las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) se almacenan en el cuerpo, así que el exceso se acumula y puede causar toxicidad. El hierro de más provoca molestias digestivas y, en cantidades altas, es peligroso, sobre todo en niños. Y varios suplementos interactúan con medicamentos: el calcio puede interferir con la absorción de ciertos antibióticos, el omega 3 en dosis altas y hierbas como el ginkgo pueden aumentar el riesgo de sangrado en quien toma anticoagulantes, y la hierba de San Juan le quita efecto a varios tratamientos, incluidos algunos anticonceptivos.

Otro error frecuente es duplicar sin darse cuenta: tomas un multivitamínico, más una vitamina D aparte, más un producto para el cabello que ya trae las dos. Suma antes de agregar.

Cómo elegir un suplemento con criterio

  1. Revisa que tenga registro sanitario del Invima y etiqueta en español.
  2. Lee la lista de ingredientes completa, no solo el frente del frasco.
  3. Verifica que no repita nutrientes que ya estás tomando en otro producto.
  4. Desconfía de las promesas grandes: quemar grasa, curar, subir defensas de forma milagrosa.
  5. Ten cuidado especial con los productos para bajar de peso o para el gimnasio: es donde más aparecen sustancias que no figuran en la etiqueta.
  6. Fíjate en la fecha de vencimiento y en cómo se debe conservar.
  7. Compra en sitios formales, donde puedas preguntar y reclamar.

Cómo tomarlos sin complicarte

Si ya te indicaron uno, tres cosas ayudan a que sirva. Primero, la constancia: los suplementos actúan con el tiempo, no de un día para otro. Segundo, respetar la indicación de con o sin comida, porque algunos se absorben mejor junto con grasa y otros molestan el estómago si los tomas en ayunas. Tercero, avisar en cada consulta que los estás tomando, incluso si son naturales.

Detalles que cambian el resultado

El calcio y el hierro compiten por la misma vía de absorción, así que no conviene tomarlos en el mismo momento. El hierro rinde mejor acompañado de una fuente de vitamina C y peor con café, té o leche. Y las vitaminas A, D, E y K necesitan algo de grasa en la comida para aprovecharse.

Y ponles fecha de revisión. Un suplemento indicado para corregir una deficiencia no siempre es para toda la vida: se toma, se controla con exámenes y se ajusta.

Dónde comprarlos importa

Un suplemento comprado en un sitio formal llega con su registro sanitario, su etiqueta legible, su lote y su fecha de vencimiento, y guardado en condiciones adecuadas. Los productos que llegan por encomienda, sin caja o con etiqueta en otro idioma no ofrecen ninguna de esas garantías, y en salud eso pesa. En Droguerías Prosalud Ultra, en la Cl 128 Bis #95a-05 de Suba, puedes revisar la etiqueta con calma antes de decidir; atendemos de lunes a sábado de 7:00 a. m. a 8:00 p. m. y domingos y festivos de 9:00 a. m. a 8:00 p. m., con domicilio en Bogotá y retiro en tienda gratis.

Cuándo consultar al médico

Antes de empezar cualquier suplemento, consulta si estás embarazada o buscando estarlo, si tomas medicamentos de forma habitual, si tienes enfermedad renal, hepática o del corazón, o si vas a dárselo a un niño o a un adulto mayor.

Pide cita pronto si tienes:

  • Cansancio que no mejora con descanso, palidez, falta de aire o mareo al pararte.
  • Pérdida de peso sin explicación o pérdida marcada del apetito.
  • Caída de cabello importante, uñas quebradizas o piel muy seca de aparición reciente.
  • Hormigueo en manos o pies, o dificultad para concentrarte que va en aumento.
  • Náuseas, vómito, dolor de cabeza o dolor abdominal después de empezar un suplemento.

Busca atención urgente ante brote que se extiende rápido, hinchazón de cara o labios, dificultad para respirar, o si un niño se tomó un frasco de vitaminas: en ese caso, llama de inmediato a la línea 123 sin esperar síntomas.

Preguntas frecuentes

¿Un multivitamínico diario le sirve a todo el mundo?

No. En personas que comen variado y no tienen una necesidad particular, el beneficio es escaso. Tiene más sentido identificar si falta algo puntual que tomar un poco de todo por si acaso.

¿Los suplementos suben las defensas?

Corregir una deficiencia real ayuda a que el sistema inmune funcione como debe, pero tomar vitaminas sin que falten no lo potencia. Dormir bien, comer bien, moverte y estar al día con las vacunas pesan mucho más.

¿Puedo tomar varios suplementos a la vez?

Se puede, pero hay que revisar que no se repitan nutrientes y que ninguno interfiera con tus medicamentos. En el local te ayudamos a leer las etiquetas y a ver si dos productos traen lo mismo; ahora bien, combinarlos con un tratamiento es una decisión de tu médico, así que lleva todos los frascos o una foto de cada etiqueta a la consulta.

¿Cuánto tardan en notarse?

Depende del nutriente y de qué tan baja estaba la reserva. Algunas mejorías se sienten en semanas y otras toman meses, y la única forma de confirmarlo es con el control médico y los exámenes correspondientes.

Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Si tienes síntomas que no mejoran, estás embarazada, tomas otros medicamentos o tienes una enfermedad de base, consulta con tu médico antes de tomar nada.

¿Te quedó una duda?

Escríbele al químico farmacéutico. Responde sobre dosis, interacciones y equivalentes genéricos sin que tengas que comprar nada.

Preguntar por WhatsApp