Bebé y Maternidad

Cuidados del recién nacido: guía para papás primerizos

Cuidados del recién nacido: guía para papás primerizos — Droguerías Prosalud, Suba, Bogotá
Bebé y Maternidad


8 min de lectura



Actualizado el 12 de septiembre de 2026



Revisado por químico farmacéutico

La llegada de un bebé trae muchas alegrías y, con ellas, una lista larga de dudas que nadie te resolvió antes de salir de la clínica. Acá tienes una guía sencilla con lo esencial de las primeras semanas y, sobre todo, con las señales que sí ameritan llamar al pediatra.

Qué esperar en las primeras semanas

Un recién nacido come, duerme, hace popó y llora. Eso es prácticamente todo su repertorio, y está bien. Duerme muchas horas repartidas a lo largo del día y la noche, sin distinguir todavía entre una y otra, y se despierta cada pocas horas porque su estómago es diminuto.

También verás cosas que asustan y suelen ser normales: estornudos frecuentes, hipo, ruidos al respirar, sobresaltos al dormir, manitos frías, granitos en la cara, ojos que a veces se desvían. Si tienes duda con algo, anótalo y pregúntalo en el control; es mejor preguntar de más que quedarse con la angustia.

La alimentación: a demanda y sin reloj estricto

Los recién nacidos se alimentan a demanda, cada dos o tres horas y a veces con más frecuencia. No hace falta despertarlos con cronómetro, salvo que el pediatra lo indique, pero tampoco conviene dejar pasar demasiado tiempo entre tomas en los primeros días.

Señales de hambre que aparecen antes del llanto:

  • Llevarse las manos a la boca.
  • Buscar con la boca al rozarle la mejilla.
  • Hacer sonidos o movimientos de succión.
  • Inquietud y movimientos de la cabeza de un lado a otro.

El llanto es una señal tardía: cuando llega, el bebé ya lleva rato pidiendo. Y para saber si está comiendo suficiente, la mejor pista está en los pañales: pañales mojados a lo largo del día, deposiciones que van cambiando de color en la primera semana y un bebé que gana peso en los controles. Si algo de eso no está pasando, consulta.

Sueño seguro: la regla que no se negocia

Siempre boca arriba, en todas las siestas y en la noche. Es la medida más importante para reducir el riesgo de muerte súbita del lactante.

  1. Superficie firme y plana, con sábana ajustada.
  2. Cuna despejada: sin almohadas, cojines, peluches, protectores acolchados ni cobijas sueltas.
  3. El bebé duerme en su propia cuna, idealmente en la misma habitación de los papás los primeros meses.
  4. Nada de dormir con el bebé en sofás, poltronas ni superficies blandas.
  5. No sobreabrigar: usa ropa cómoda y evita el exceso de cobijas.
  6. Ambiente libre de humo de cigarrillo.

Si el bebé se duerme en la silla del carro, el coche o el portabebés, pásalo a la cuna en cuanto llegues.

Ombligo, pañal y piel

El cordón umbilical

La regla es sencilla: limpio y seco. Deja que le dé el aire, dobla el pañal hacia abajo para que no lo cubra y sécalo bien después del baño. Se desprende solo, por lo general durante las dos primeras semanas, aunque en algunos bebés se demora un poco más, y no se hala aunque parezca colgando. Si pasan más de tres semanas y sigue pegado, comentáselo al pediatra en el control.

Limpia solo si se ensucia y con lo que te haya indicado tu pediatra. Nada de fajeros, ombligueras ni monedas: no evitan hernias y mantienen la zona húmeda.

El pañal y la pañalitis

La dermatitis del pañal, la famosa pañalitis, aparece por el contacto prolongado con la humedad. Se previene más fácil de lo que se trata:

  • Cambia el pañal con frecuencia y apenas se ensucie.
  • Limpia de adelante hacia atrás, con suavidad.
  • Seca muy bien antes de poner el pañal nuevo.
  • Deja la colita al aire un rato cuando puedas.
  • Usa crema con efecto barrera si el pediatra lo recomienda.

Sobre el baño

No hace falta bañarlo todos los días. Baños cortos, con agua tibia y jabón suave, en un ambiente sin corrientes de aire, y secado cuidadoso en los pliegues del cuello, las axilas y las ingles, donde se acumula humedad. La piel del recién nacido se descama en los primeros días: es normal.

El llanto y cómo consolarlo

Los bebés lloran, y en las primeras semanas suelen llorar más, sobre todo al final de la tarde. Antes de angustiarte, repasa lo básico: hambre, pañal, calor o frío, ganas de que lo alcen, sueño, gases.

Cosas que suelen ayudar: cargarlo piel con piel, mecerlo con suavidad, envolverlo, un sonido monótono de fondo, salir a caminar con él. Cada bebé tiene lo suyo y toca ir descubriéndolo. Si lo envuelves, que quede firme sobre el pecho pero con las piernas y las caderas sueltas, y acuéstalo siempre boca arriba; en cuanto empiece a intentar voltearse, deja de envolverlo para dormir.

Nunca sacudas a un bebé, por más desesperado que estés. Sacudirlo puede causar daño cerebral grave. Si sientes que ya no puedes más, déjalo en un lugar seguro como la cuna, sal un momento a respirar y pide ayuda. Eso no te hace mal papá: te hace responsable.

Controles, vacunas y visitas

La primera revisión suele ser en la primera semana de vida, y después los controles siguen un calendario que el pediatra te indicará. En esas citas se revisa el peso, la talla, la alimentación y el desarrollo, y se resuelven las dudas acumuladas: lleva la lista escrita, porque en el momento siempre se olvida algo.

El esquema de vacunación arranca desde el nacimiento y es de las mejores decisiones de salud que vas a tomar por tu hijo. Y con las visitas, sé firme: manos lavadas, nadie enfermo cerca, nadie fumando, y sin besos en la cara del bebé.

Cuidar a los papás también cuenta

El cansancio de las primeras semanas es real y se subestima. Duerman por turnos, acepten la ayuda que ofrezcan, coman decentemente y bajen las expectativas de la casa perfecta.

Y algo importante: la tristeza intensa, la angustia constante, el llanto frecuente o la sensación de no poder con nada después del parto no son debilidad ni falta de amor. La depresión posparto existe, es frecuente y tiene manejo. Si la mamá o el papá se sienten así, hay que consultar.

Cuándo consultar al pediatra

Hay señales que no se esperan en casa. Consulta de inmediato si el bebé presenta:

  • Fiebre. En un menor de tres meses siempre es motivo de consulta urgente.
  • Dificultad para respirar: respiración muy rápida, quejido, hundimiento de las costillas, aleteo de la nariz o labios morados.
  • Rechazo del alimento o que se quede dormido sin lograr comer.
  • Decaimiento marcado, flacidez o que sea difícil despertarlo.
  • Llanto inconsolable o un llanto distinto al habitual.
  • Vómito repetido, en chorro o verdoso, o diarrea abundante.
  • Menos pañales mojados de lo habitual, boca seca o fontanela hundida.
  • Piel u ojos amarillos que aparecen o se acentúan.
  • Ombligo enrojecido, con mal olor, secreción o sangrado persistente.
  • Convulsiones o movimientos anormales.

Ante cualquiera de estas señales, no esperes al control programado. En emergencias, la línea es la 123.

Preguntas frecuentes

¿Puedo malcriar a un recién nacido por alzarlo mucho?

No. En los primeros meses el bebé necesita contacto y respuesta a su llanto; eso construye seguridad, no maña. Los límites llegan mucho más adelante.

¿Cómo sé si está comiendo suficiente?

Por los pañales mojados, las deposiciones, la ganancia de peso en los controles y porque después de comer se ve tranquilo. Si dudas, lo revisan en la consulta pesándolo.

¿Es normal que se le pele la piel o le salgan granitos?

Sí, es frecuente en las primeras semanas y suele resolverse solo. Lo que sí se consulta es un brote que se extiende, con ampollas o acompañado de fiebre o decaimiento.

¿Dónde consigo lo del bebé cerca de Suba?

En Droguerías Prosalud Ultra, Cl 128 Bis #95a-05. Atendemos de lunes a sábado de 7:00 a. m. a 8:00 p. m. y domingos y festivos de 9:00 a. m. a 8:00 p. m., con domicilio en Bogotá, entrega de 30 minutos a 2 horas y retiro en tienda gratis.

Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta médica. Si tienes síntomas que no mejoran, estás embarazada, tomas otros medicamentos o tienes una enfermedad de base, consulta con tu médico antes de tomar nada.

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